Sin noticias de Churchill
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El sábado es el único día de la semana. Nuestros días son jornadas de funcionario esperando la nómina a final de mes. No hay más aspiración para nuestra vida burguesa que llegar al fin de semana sin más arrugas que las precisas. Nuestras horas se gastan en la vida del relato corto, con las actividades extraescolares ordenadas, el gimnasio necesario y la lechuga por las noches. Lo eterno no es otra cosa que un cuadrante sin sobresaltos.</p>
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Nuestra versión...