Los renglones torcidos de la paz

<p> La paz no se escribe al dictado. No es un mon&oacute;logo en l&iacute;nea recta del vencedor. Es una novela coral con personajes que se ocupan de formular todas las preguntas, pero a los que no les sirven cualquier respuesta. No es un punto equidistante sin memoria. Es el lugar de partida para la convivencia en libertad que no puede olvidarse de la justicia.</p> <p> Ayer conocimos que se le otorgaba al presidente colombiano Juan Manuel Santos el Nobel de la Paz. La presidenta del Comit&eacute; Noruego, Kaci Kullmann Five, destac&oacute; que el mandatario sudamericano recib&iacute;a el galard&oacute;n por sus esfuerzos en pro del entendimiento con la guerrilla de las FARC tras cincuenta y dos a&ntilde;os de conflicto con la sociedad colombiana.</p> <p> Es muy llamativo que llegue ahora este refrendo de la academia noruega a uno de los protagonistas de este proceso de paz, que no ha finalizado a&uacute;n y que ha sido rechazado por los colombianos el pasado domingo en refer&eacute;ndum. La comunidad internacional con toda su influencia alent&oacute; a que se firmara un acuerdo que recibi&oacute; las bendiciones de muchos l&iacute;deres mundiales. En Espa&ntilde;a, la gran mayor&iacute;a de medios de comunicaci&oacute;n y partidos pol&iacute;ticos, por no decir que pr&aacute;cticamente su totalidad, no tuvieron tiempo ni ganas para escuchar el mensaje de los que defend&iacute;an el &ldquo;no&rdquo; a este acuerdo, encabezados por los expresidentes &Aacute;lvaro Uribe y Andr&eacute;s Pastrana, que finalmente obtuvieron el respaldo mayoritario de sus conciudadanos. Defend&iacute;an que el empe&ntilde;o de la paz para su pueblo era ilusionante pero que los acuerdos de la Habana eran decepcionantes, fundamentalmente por otorgar unos beneficios a los guerrilleros de las FARC que ninguna sociedad democr&aacute;tica pod&iacute;a permitir en honor a hacer justicia con las v&iacute;ctimas y respetar su dignidad y memoria.</p> <p> Todo apunta a que se ten&iacute;a por seguro que los colombianos refrendar&iacute;an ese acuerdo d&eacute;bil, y que el Nobel de la Paz supondr&iacute;a en este a&ntilde;o el colof&oacute;n que merec&iacute;a uno de los propulsores de este documento. En ediciones anteriores, siempre se premi&oacute; a las partes enfrentadas en un conflicto, como en el caso de Mandela y De Klerk en Sud&aacute;frica, pero en esta ocasi&oacute;n era de dif&iacute;cil defensa otorg&aacute;rselo tambi&eacute;n al l&iacute;der de las FARC, Rodrigo Londo&ntilde;o, alias Timochenko.</p> <p> Algunos sesudos analistas europeos han tratado a los colombianos como&nbsp; ignorantes por no respaldar este acuerdo de camisas blancas e intereses oscuros.</p> <p> Los colombianos han escrito con renglones torcidos que su paz no debe ser la paz de los muertos.</p> <p> &nbsp;</p>

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