Juanma Moreno Illa

Andalucía es un día de 11 horas (actividades esenciales permitidas de 7:00 a 18:00), un toque de queda y un cierre perimetral. Una tierra a la que el Covid le quitó su duende y la política su moneda. Una estadística diaria sin alma que pretende vencernos.

Esta mañana se reunió el Consejo Asesor de Alertas de Salud Pública de Alto Impacto en Sevilla y nos temíamos lo peor con ese nombre. En esta reunión de directivos del Servicio Andaluz de Salud junto a sus jefes políticos se decidían las nuevas medidas para enfrentarnos a la segunda ola de la pandemia por Covid-19. Nada quedaba ya del primer intento de integrar expertos independientes en este tipo de reuniones políticas y no sólo del ámbito sanitario. La verdad que nos recordó mucho al comité de expertos de Pedro Sánchez. El presidente andaluz tenía dos alternativas: la vía madrileña o la vía Illa. La primera valiente y efectiva, la segunda la conservadora y devastadora para la economía. Juanma Moreno optó por la segunda. Muchos esperábamos que el gobierno andaluz no cediera a decretar el  confinamiento encubierto que le susurraba el gobierno de Pedro Sánchez. Para acometer las medidas tomadas por Díaz Ayuso se necesita una determinación que el político andaluz no tiene. Moreno Bonilla no apoyó en su momento a la líder popular madrileña y la abandonó a su suerte, pero ella supo aguantar el acoso y derribo organizado por el gobierno central y todas sus terminales mediáticas, que son prácticamente todas las del país.

La comunidad de Madrid adoptó medidas duras pero que no terminaban de rematar a su economía maltrecha, apostando por la vía angosta de trabajar mucho más en lo sanitario y no darse por vencidos. Adoptaron posicionamientos como los propuestos por la Declaración de Great Barrington, un influyente manifiesto suscrito por decenas de miles de científicos y sanitarios que avalan estrategias de adaptación y que se oponen a los confinamientos y restricciones masivas como defiende el gobierno de España. Los resultados los estamos comprobando en la actualidad. La gestión sanitaria es muy compleja pero es más necesaria que nunca, y hoy no hemos conocido ninguna medida nueva en ese sentido, a sabiendas de que el sistema sanitario andaluz hace aguas a nivel de recursos humanos, detección de casos y seguimiento de los mismos, estrategia de contactos y mil deficiencias más. Desde esta mañana, Juanma Moreno es Salvador Illa sin gafas.

 

 

 

 

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