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Zidane vete ya

El fútbol escribe con renglones torcidos su relato. Es el juego que se practica con los pies pero que es capaz de hacer experimentos con la poesía y la belleza, con estrofas bañadas en sudor y rimas en forma de goles. El balón puede llenar el folio de la prosa cuartelera pero también da para una metáfora.

Zidane introdujo las puntas en el terreno de juego. Como si de un bailarín se tratara, recorría el campo de forma silenciosa  danzando con el balón. El Rudolf Nureyev de los terrenos de juego hizo más grande la leyenda blanca con su gol en forma de obra de arte en la Novena. Desde aquel día le rendí admiración eterna a la belleza del fútbol personificada, al patricio de los terrenos de juego.

En su nueva etapa de entrenador del Real Madrid ha cosechado triunfos tan importantes y en tan poco tiempo que merece el respeto de la crítica de forma unánime. A mi ídolo del fútbol en su etapa en los banquillos, me atreví a criticar a mitad de temporada con mi conocido hashtag en las redes sociales: #Zidaneveteya

Tras la consecución de la duodécima Champions por el Real Madrid en Cardiff, muchos de mis amigos internautas me recordaron mis días de vinagre y crítica sobre el entrenador galo.

Me explicaré. El Real Madrid es un club diferente. Dentro de sus genes está su aspiración permanente por querer ganar en la contienda deportiva pero no a cualquier precio ni de cualquier forma. Introduce siempre elementos épicos en su relato futbolístico y siempre aspira a la belleza del juego. Eso hace que deba aspirar a contar con los mejores jugadores. En el Madrid estas figuras se encuentras con un nivel de exigencia nunca antes vivido por ninguno de ellos. Los grandes jugadores cuentan con la crítica externa de forma habitual, pero en el Madrid se critica de forma interna a sus jugadores. Esta es la forma de hacer a los buenos jugadores, leyendas del futbol. A los madridistas no sólo nos sirve la mejor versión de los jugadores algunos minutos en algunos encuentros, exigimos la grandeza siempre. Si no fuera así, no se entenderían los pitos a Ronaldo, que habiéndole molestado, han conseguido hacerlo el mejor jugador del mundo esta temporada de nuevo. Esa exigencia no se entiende en otros lares. Por ejemplo es impensable que se le pueda pitar a Messi o a Iniesta en su campo. Sus seguidores entienden que les hacen bien protegiéndolos y  no criticándolos. Es una opción a respetar, pero no es la madridista.

Critiqué a Zidane porque despreció este año la Copa del Rey cediendo a las pretensiones de algunos jugadores para llegar mas frescos al final de esta temporada. También lo hice cuando dudaba en introducir a la “Quinta de Isco”, rindiéndose a la presión de la estrellas. No nos reconocimos muchos en sus decisiones, y criticamos su pacto con lo cómodo en aquellos momentos. Sin duda las críticas de los madridistas le han hecho mejor entrenador.

En la resaca de triunfos de esta temporada, me rindo ante el trabajo de Zidane, y afirmo que mi forma de quererlo será siendo fiel al espíritu madridista que con la crítica ayuda a hacer eternos a los que no quisieron ser sólo grandes.

 

 

 

 

 

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